Quédate un momento más
Quédate un momento más y pernocta en mis ojos,
Deja a mis oídos escuchar la sigilosa rima de tu risa.
Quédate un momento más a mi lado,
Sentada, inmóvil, enmudecida.
Quédate un momento más,
Aunque no te des cuenta de quien es el que esta a tu lado,
Quédate un momento más,
Para que mis pensamientos jueguen con el fuego de lo imposible
Y no se chamusquen en el intento.
Quédate un momento más,
Y deja que mi corazón se precipite
A la inmutable esencia de tu alma
Quédate un momento más,
Para qué me ayudes a hacer perennes las ilusiones.
Quédate un momento más
Para que no se esfumine de mi vida,
Ese retacito de paraíso que siento al verme en tus ojos.
Quédate un momento más
Hasta que el mar deje de llorar esas lagrimas tan saladas.
Quédate un momento más
Aunque no sepas quien es el que esta a tu lado,
Aunque el silencio se logre masticar,
Quédate un momento más
Para que el suicidio de mi alma se demore un tanto más.
escrito por Christian René Flores
sábado, 24 de octubre de 2009
Poemas
Deje
Deje que mis pupilas pierdan la inocencia
En su contorno celestial,
Deje que mis dedos jueguen a las escondidas
Entre sus ropas de exquisita fines,
Deje, simplemente deje que le quite
Ese vestido que cubre la más perfecta obra de arte.
Ahora que arropada entre sabanas de la desnudez se encuentra,
Deje a mis labios recorrer ese camino
Que lleva al éxtasis sin decir palabra alguna,
Deje que escale sus cumbres paradisíacas,
Y que descienda sin premura
Por el prominente monte de Venus.
Recuéstese en mi lecho
Y deje que me adentre en su interior,
Conviértase en asesina de suspiros, manantial de lágrimas,
Conviértase en escultura de caricias
Y moldee la pasión perfecta para esta noche épica.
Deje que acelere la marcha de su corazón
Y que llene su ser con tempestuosos escalofríos,
Dejemos que nuestros poros expelan
La fragancia de la excitación.
Deslice su delicada naturaleza
A través de las velas y pétalos de exquisito perfume natural,
Y deje que la ausencia de conciencia
Prosiga con el ritual de esta noche ceremonial.
De rodias se lo pido,
Deje que el marfil del amor
Sea el manto que acobije su existir,
Deje que le quite ese vestido de piel
Y deje que las caricias de mi ser
Le demuestren que si usted se deja amar
Yo la amare hasta que el ocaso se canse de morir.
Crhistian René Flores
Deje que mis pupilas pierdan la inocencia
En su contorno celestial,
Deje que mis dedos jueguen a las escondidas
Entre sus ropas de exquisita fines,
Deje, simplemente deje que le quite
Ese vestido que cubre la más perfecta obra de arte.
Ahora que arropada entre sabanas de la desnudez se encuentra,
Deje a mis labios recorrer ese camino
Que lleva al éxtasis sin decir palabra alguna,
Deje que escale sus cumbres paradisíacas,
Y que descienda sin premura
Por el prominente monte de Venus.
Recuéstese en mi lecho
Y deje que me adentre en su interior,
Conviértase en asesina de suspiros, manantial de lágrimas,
Conviértase en escultura de caricias
Y moldee la pasión perfecta para esta noche épica.
Deje que acelere la marcha de su corazón
Y que llene su ser con tempestuosos escalofríos,
Dejemos que nuestros poros expelan
La fragancia de la excitación.
Deslice su delicada naturaleza
A través de las velas y pétalos de exquisito perfume natural,
Y deje que la ausencia de conciencia
Prosiga con el ritual de esta noche ceremonial.
De rodias se lo pido,
Deje que el marfil del amor
Sea el manto que acobije su existir,
Deje que le quite ese vestido de piel
Y deje que las caricias de mi ser
Le demuestren que si usted se deja amar
Yo la amare hasta que el ocaso se canse de morir.
Crhistian René Flores
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