Deje
Deje que mis pupilas pierdan la inocencia
En su contorno celestial,
Deje que mis dedos jueguen a las escondidas
Entre sus ropas de exquisita fines,
Deje, simplemente deje que le quite
Ese vestido que cubre la más perfecta obra de arte.
Ahora que arropada entre sabanas de la desnudez se encuentra,
Deje a mis labios recorrer ese camino
Que lleva al éxtasis sin decir palabra alguna,
Deje que escale sus cumbres paradisíacas,
Y que descienda sin premura
Por el prominente monte de Venus.
Recuéstese en mi lecho
Y deje que me adentre en su interior,
Conviértase en asesina de suspiros, manantial de lágrimas,
Conviértase en escultura de caricias
Y moldee la pasión perfecta para esta noche épica.
Deje que acelere la marcha de su corazón
Y que llene su ser con tempestuosos escalofríos,
Dejemos que nuestros poros expelan
La fragancia de la excitación.
Deslice su delicada naturaleza
A través de las velas y pétalos de exquisito perfume natural,
Y deje que la ausencia de conciencia
Prosiga con el ritual de esta noche ceremonial.
De rodias se lo pido,
Deje que el marfil del amor
Sea el manto que acobije su existir,
Deje que le quite ese vestido de piel
Y deje que las caricias de mi ser
Le demuestren que si usted se deja amar
Yo la amare hasta que el ocaso se canse de morir.
Crhistian René Flores
sábado, 24 de octubre de 2009
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