NUESTRA AMÉRICA
“La izquierda está muerta” con esta afirmación congénita, Michael Onfray, uno de los pensadores más influyentes en la teoría neoliberal de nuestros tiempos, abre un nuevo episodio en la nada eufemística “Guerra de ideologías”. Con ello, no pretende poner en tela de juicio que el socialismo, en su nada faceta distorsionada, ha dejado de existir como un “Habitus” de las prácticas sociales de nuestra clase iconoclasta. La negación de las normas y modelos del culto imperialista, sin ser de ninguna manera una forma de pensamiento contraproducente a las aspiraciones del capitalismo del siglo XXI, es evidentemente, un “Socialismo muerto”…
“Nuestra América” menos nuestra que nunca; empero, ha sido llamada a la insurrección moral. Vivimos en una plataforma nihilista… construida, elementalmente, en los asideros de la burguesía europea del siglo XIX (Véase la genealogía de la moral y el origen de la tragedia, de Federico Nietzsche) Y en efecto, quien quiera realizar un estudio socio- crítico de América Latina, tendrá que hacerlo desde puntos de vista ambilógicos. Por una parte existe “La guerra fría entre liberales y conservadores” una línea histórica, sin embargo, arraigada en nuestros países por la renuencia de una democracia implantada desde los cielos y para los cielos; esto, si hablamos en términos de poder político y parlamentario. No obstante, existen dos visiones diferentes de “Nuestra América” nacidas ambas de la promiscuidad social de las masas americanas: la visión hispanista y la visión indigenista. Esta disección ideológica responde a una decadencia moral generalizada.
La pérdida de los valores humanos del siglo XX fue anticipada por el pensador alemán Federico Nietzsche a quien se le atribuye el talento del “Buen olfato”. Para Nietzsche, la situación política y social del siglo XIX era el entremés que anunciaba la pérdida absoluta del valor humano. El nihilismo nietzscheano, en alguna medida, constituye el punto de partida de las prácticas sociales del siglo pasado.
Esta orquesta ontológica (Ontología estética) se ve reflejada en América en los albores del siglo pasado. Su punto de partida es la revolución maderista, un preludio en América de lo que pronto sería la primera guerra mundial en 1914. Para ello citemos a Martí:
“Cree el anciano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos” (Martí, Nuestra América)
A partir de esta revolución “americana”, que pronto desembocó en una común y general reforma agraria en las naciones hispanas; se produjo un rompimiento de la vieja forma positivista de ver el desarrollo cultural de una América en pleno proceso de desmitificación. La América del siglo XX es una América “Accidentada”, peleada consigo misma, enemiga de su propio pueblo, considerando la inexistente hegemonía por parte de España, que largo tiempo había renunciado a las colonias. América soñó con su independencia, y cuando por fin lo hizo de la iberia aniquilada, tuvo que humillarse ante el “Gigante del norte”. Una visión tradicional de la economía americana se superpuso en una Hispanoamérica convulsionada por las revoluciones, las dictaduras y las guerras civiles. Sin embargo, estos hechos, ahora inolvidables y fantasmagóricos, constituyeron el primer motor para una ideología de masas nacida de las entrañas de la lucha de clases; el marxismo en su fase de comunismo…
Nada nuevo nos dice Martí en su ensayo, nada que ahora se nos oculte con delicado arte. Martí es un superhombre de masas y “Nuestra América”, en su sentido más amplio y original, nos muestra a un idealista indignado, con pletórico coraje, capaz de aterrizar en el usufructo de un continente soñado…
¿Qué es América? ¡No lo se y preferiría no saberlo, de tal manera que cada vez que piense en ella me permita imaginar…!
por Fernando Paredes
viernes, 16 de octubre de 2009
Mis Cenizas en la Memoria
Mis Cenizas en la Memoria
“Las cadenas de la esclavitud solo atan las manos, es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo”
Franz Grillparzer
He aquí ante nosotros una gran obra como cenizas en la memoria que muestra esos retazos de la vida inconclusos y que día tras día nos persiguen como fantasmas diciéndonos lo que le debemos al tiempo y es el punto donde se rompe la línea entre lo que se pretende llamar pasado y el otro pasado que sigue tan presente en cada pisada que damos y que muchas veces termina por destruirnos.
Fausto, un ser que pretende salvar su escasa vida por medio de los recuerdos felices, a veces tristes y llenos de melancolía y esperanzas que se alimentan del fuego que arde en su mundo de memorias perdidas que conforman su ser.
Se ha comentado que esta novela escrita por Jorge Medina García refleja mucho de ese estado sufrido que embarga a mucho seres de nuestra Honduras no sólo por aquellos tiempos sino también en nuestro presente, lo que se pretende con este trabajo es dar un vistazo al universo de la obra y descubrir entre líneas la visión del mundo que rodeo la vida de Fausto y qué lo arrastró a revelarse contra la sociedad de la época no sólo en su aspecto moral sino político que llenaba su mundo revolucionario ahora pues toca darle vida a las memorias de un amante, amigo, padre, rebelde y patriota, al inolvidable Fausto.
Tomando un poco una reseña de la vida de Fausto nos encontramos con algunas cosas que son importantes resaltar, él es de profesión contador y también locutor carreras muy prescindibles en Honduras cabe recordar que remitiéndonos al contexto real de la novela; la sociedad está pasando por una mala situación económica y Fausto es una víctima más de ese conflicto. Pienso que Fausto no es solamente víctima de esas situaciones sino más bien no se acopla a su mundo y vive desde siempre como el salmón nadando contra la corriente, desde su despido, el odio hacia los grupos religiosos por obvias razones y su vida en prisión la que sobre lleva gracias a la amistad de David y las visitas frecuentes tanto de su gran amor y por supuesto las de Daysi , pero entremos en materia revisemos el autor nos da pistas de su universo y la relación de éste con la sociedad Hondureña de 1995,en palabras del propio autor nos dice: “Había recién pasado la década perdida de los 80s. Quienes conocimos las consecuencias de la famosa doctrina de seguridad nacional, teníamos un sabor amargo en el corazón, más que en los labios.”(Entrevista con Jorge Medina) ahora vemos que eran tiempos amargos los que Vivian los grupos sociales de ese país y muy probablemente Fausto sea el reflejo de todos males que aquejaban a la ciudadanía. En apoyo a estas palabras encontramos:
“la estrategia norteamericana, la prevalecía de la doctrina de la seguridad nacional en el Estado y la militarización, liquidan los pocos y formales elementos de democracia que pudieran haberse construido y los liquidan en germen” (Eutraque, 2009, pág.385)
Cabe aclarar que no todo lo expuesto en la obra realmente existió o pasó en esa época sino sería solamente el calco pálido de la sociedad, claro está si nos remitimos a la Honduras de la obra encontramos a un Carlos frente a un grupo de izquierda, guerrillas y otros sucesos que son claramente ficticios si se revisan los libros de historia nacional se nos dice: “Honduras no tiene problemas actual de guerrilla y encara la amenaza menos grave a su estabilidad por parte de la acción insurgente generada internamente, por lo menos en corto plazo.” (Euraque 2009, pág., 359)
Bien aquí queda claro que esta parte es claramente ficticia y probablemente sea inspirada en los años anteriores donde Honduras vivió bajo la sombra de los desaparecidos y desoladoras noticias. En segundo lugar notamos que desde el principio de la obra Fausto muestra su desagrado con el mundo que lo rodea, no sólo con el recinto asqueroso que es su casa (la prisión) sino contra la iglesia obviamente de denominación evangélica o protestante caso que nos es muy ajeno a la realidad donde la iglesia ha sido siempre atacada por choques ideológicos, Fausto sólo muestra parte de lo que la sociedad de alguna forma margina y es claro que la religión es usada como medio de persuasión y engaño es una de las principales causas que lleva a este hombre a sentirse ajeno a la sociedad donde vive, su hija ha muerto no sólo a manos de un pastor falso e hipócrita sino de un sistema judicial incompetente y parcial, como se vea aquí se confluyen aspectos de gran relevancia en la obra que hacen a Fausto ir contra esto: corrupción social y falta a la moral. Una justicia en Honduras que todavía es una utopía.
Fausto ha fracasado en su vida tanto laboral ya que no puede vivir con el ser que ama y sus hijos todos han tenido un desenlace trágico, vive en su prisión de recuerdos, allí encontramos los nacimientos de sus hijos, amoríos con sus mujeres, sus guerras y sus criticas constantes que son transmitidas no desde Fausto sino desde otros personajes probablemente reflejo de una sociedad dominada por el imperialismo Yankee y su “cultura” y es interesante como uno de los personajes se queja de los emigrantes pierden el acento y tratan de imitar a otros, o el trabajo ridículo de Carlos y la manera tan singular de abandonarlo son sólo un pequeño muestrario del rechazo de la invasión a nuestras tierras; al escuchar eso la tonada se hace muy conocida por otro lado y en boca del propio escritor nos dice:
“Fausto obviamente, es un inconforme. Pero no actúa por convicciones doctrinarias ni ideológicas. Lo hace movido por los caprichos de su personalidad insegura y de sus infantiles celos amorosos. Su infelicidad radica en no haber podido realizarse en alguna forma. Todo lo hizo mal. Aunque es un ser desprendido y generoso.”(Entrevista con Jorge Medina).
A pesar de todo es un gran ser humano lo ha demostrado a pesar de la racha de mala suerte que tuvo durante su vida fue muy buen amigo, escuchaba, especialmente a David por quien vengó su muerte a costa de su propia vida, y a quien escuchó miles de veces su historia sobre la desgracia de cómo llegó a la cárcel la cual no es más que la declaración contra los terratenientes que se han apoderado de la tierras hondureñas y que nos es un tema ajeno ni a la sociedad de los 90´s en consecuencia tampoco lo es para nuestra época.
Hay tantas cosa que rodean el universos de Fausto que es difícil comprender esa visión pero como se ha dicho anteriormente es un caprichoso lo cual si revisamos el mundo convulsionado que vivió desde su abuelo que se quejaba de el falso papel de docente digno de un premio por su labor social, el periodismo parcial que declaraba sólo lo que convenía (otra cosa que también sigue pasando con nuestros periodistas actuales), la muerte de los revolucionarios como Carlos y su propio hijo Aquiles que luchaban contra un gobierno corrupto ¿será que la historia se repite ahora? De ahí que el mundo imaginario de Medina no parece tan extraño para los hondureños en estos días, la alusión infantil a las elecciones presidenciales y la invención de tinta, no son más que retazos de ataques a la “democracia nacional” que es totalmente puesta en duda en la obra.
Nos encontramos con un mundo ficticio que no es del todo desconocido a la realidad nacional de los 90´s y mucho menos a la nuestra es increíble como en un pequeño libro guarda tanta verdad sobre la Honduras y sus habitantes, hay una etapa donde Fausto regresa de El Salvador, Fausto no fracasa solo, sino su patria consigo donde la gente se ha acomodado y vive infeliz y regresa de nuevo a casa pero esto no será por mucho porque su espíritu dormido despierta no solo para rebelarse contra la muerte de su hija sino para vengar a David su amigo que le cuesta su propia vida pero sirve para ganar el poco respeto que le queda.
Como resultado de todo lo anterior nos encontramos frente a una gran obra hondureña que no sólo guarda los recuerdos de amores, secretos y debilidades de un hombre, Fausto encierra la visión del mundo de una Honduras llena de corrupción, invasión cultural extranjera en este caso la Yankee, una educación precaria, unos medios de comunicación sesgados por la política y ésta a su vez implementada por un sistema de justica completamente parcial, sectores sociales dañados por la falsedad, grupos religiosos predicadores de su propio bienestar y en total un caos de país donde probablemente se desea tener un pueblo sublevado que luche contra la oligarquía que siempre lo ha dominado.
Carlos J. Cruz
Bibliografía
Becura, Longino Evolución Histórica de Honduras. Editorial Baktun, Tegucigalpa, (1987).
Coordinación Programa de Formación Continua área de Ciencias Sociales, editorial desconocida Tegucigalpa: Sin autor definido. (Año desconocido).
Entrevista con Jorge Medina García realizada por Carlos Cruz, sábado, 01 de agosto de 2009.
Euraque, Darío La metamorfosis de una oligarquía y las elites de poder en los años 80´s. editorial desconocida. Tegucigalpa: (1980).
Medina García, Jorge. Cenizas en la memoria, Guaymuras. Tegucigalpa: 1994. (Fragua).
Muñoz, Lara, Luis Enrique Historia General de Honduras. Guaymuras Tegucigalpa. (2001).
Paz, Rubén Darío, Honduras, del Enclave Bananero a la Democracia Formal. Lecturas de Historia de Honduras siglo XX. Editorial desconocida.(año desconocido)
“Las cadenas de la esclavitud solo atan las manos, es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo”
Franz Grillparzer
He aquí ante nosotros una gran obra como cenizas en la memoria que muestra esos retazos de la vida inconclusos y que día tras día nos persiguen como fantasmas diciéndonos lo que le debemos al tiempo y es el punto donde se rompe la línea entre lo que se pretende llamar pasado y el otro pasado que sigue tan presente en cada pisada que damos y que muchas veces termina por destruirnos.
Fausto, un ser que pretende salvar su escasa vida por medio de los recuerdos felices, a veces tristes y llenos de melancolía y esperanzas que se alimentan del fuego que arde en su mundo de memorias perdidas que conforman su ser.
Se ha comentado que esta novela escrita por Jorge Medina García refleja mucho de ese estado sufrido que embarga a mucho seres de nuestra Honduras no sólo por aquellos tiempos sino también en nuestro presente, lo que se pretende con este trabajo es dar un vistazo al universo de la obra y descubrir entre líneas la visión del mundo que rodeo la vida de Fausto y qué lo arrastró a revelarse contra la sociedad de la época no sólo en su aspecto moral sino político que llenaba su mundo revolucionario ahora pues toca darle vida a las memorias de un amante, amigo, padre, rebelde y patriota, al inolvidable Fausto.
Tomando un poco una reseña de la vida de Fausto nos encontramos con algunas cosas que son importantes resaltar, él es de profesión contador y también locutor carreras muy prescindibles en Honduras cabe recordar que remitiéndonos al contexto real de la novela; la sociedad está pasando por una mala situación económica y Fausto es una víctima más de ese conflicto. Pienso que Fausto no es solamente víctima de esas situaciones sino más bien no se acopla a su mundo y vive desde siempre como el salmón nadando contra la corriente, desde su despido, el odio hacia los grupos religiosos por obvias razones y su vida en prisión la que sobre lleva gracias a la amistad de David y las visitas frecuentes tanto de su gran amor y por supuesto las de Daysi , pero entremos en materia revisemos el autor nos da pistas de su universo y la relación de éste con la sociedad Hondureña de 1995,en palabras del propio autor nos dice: “Había recién pasado la década perdida de los 80s. Quienes conocimos las consecuencias de la famosa doctrina de seguridad nacional, teníamos un sabor amargo en el corazón, más que en los labios.”(Entrevista con Jorge Medina) ahora vemos que eran tiempos amargos los que Vivian los grupos sociales de ese país y muy probablemente Fausto sea el reflejo de todos males que aquejaban a la ciudadanía. En apoyo a estas palabras encontramos:
“la estrategia norteamericana, la prevalecía de la doctrina de la seguridad nacional en el Estado y la militarización, liquidan los pocos y formales elementos de democracia que pudieran haberse construido y los liquidan en germen” (Eutraque, 2009, pág.385)
Cabe aclarar que no todo lo expuesto en la obra realmente existió o pasó en esa época sino sería solamente el calco pálido de la sociedad, claro está si nos remitimos a la Honduras de la obra encontramos a un Carlos frente a un grupo de izquierda, guerrillas y otros sucesos que son claramente ficticios si se revisan los libros de historia nacional se nos dice: “Honduras no tiene problemas actual de guerrilla y encara la amenaza menos grave a su estabilidad por parte de la acción insurgente generada internamente, por lo menos en corto plazo.” (Euraque 2009, pág., 359)
Bien aquí queda claro que esta parte es claramente ficticia y probablemente sea inspirada en los años anteriores donde Honduras vivió bajo la sombra de los desaparecidos y desoladoras noticias. En segundo lugar notamos que desde el principio de la obra Fausto muestra su desagrado con el mundo que lo rodea, no sólo con el recinto asqueroso que es su casa (la prisión) sino contra la iglesia obviamente de denominación evangélica o protestante caso que nos es muy ajeno a la realidad donde la iglesia ha sido siempre atacada por choques ideológicos, Fausto sólo muestra parte de lo que la sociedad de alguna forma margina y es claro que la religión es usada como medio de persuasión y engaño es una de las principales causas que lleva a este hombre a sentirse ajeno a la sociedad donde vive, su hija ha muerto no sólo a manos de un pastor falso e hipócrita sino de un sistema judicial incompetente y parcial, como se vea aquí se confluyen aspectos de gran relevancia en la obra que hacen a Fausto ir contra esto: corrupción social y falta a la moral. Una justicia en Honduras que todavía es una utopía.
Fausto ha fracasado en su vida tanto laboral ya que no puede vivir con el ser que ama y sus hijos todos han tenido un desenlace trágico, vive en su prisión de recuerdos, allí encontramos los nacimientos de sus hijos, amoríos con sus mujeres, sus guerras y sus criticas constantes que son transmitidas no desde Fausto sino desde otros personajes probablemente reflejo de una sociedad dominada por el imperialismo Yankee y su “cultura” y es interesante como uno de los personajes se queja de los emigrantes pierden el acento y tratan de imitar a otros, o el trabajo ridículo de Carlos y la manera tan singular de abandonarlo son sólo un pequeño muestrario del rechazo de la invasión a nuestras tierras; al escuchar eso la tonada se hace muy conocida por otro lado y en boca del propio escritor nos dice:
“Fausto obviamente, es un inconforme. Pero no actúa por convicciones doctrinarias ni ideológicas. Lo hace movido por los caprichos de su personalidad insegura y de sus infantiles celos amorosos. Su infelicidad radica en no haber podido realizarse en alguna forma. Todo lo hizo mal. Aunque es un ser desprendido y generoso.”(Entrevista con Jorge Medina).
A pesar de todo es un gran ser humano lo ha demostrado a pesar de la racha de mala suerte que tuvo durante su vida fue muy buen amigo, escuchaba, especialmente a David por quien vengó su muerte a costa de su propia vida, y a quien escuchó miles de veces su historia sobre la desgracia de cómo llegó a la cárcel la cual no es más que la declaración contra los terratenientes que se han apoderado de la tierras hondureñas y que nos es un tema ajeno ni a la sociedad de los 90´s en consecuencia tampoco lo es para nuestra época.
Hay tantas cosa que rodean el universos de Fausto que es difícil comprender esa visión pero como se ha dicho anteriormente es un caprichoso lo cual si revisamos el mundo convulsionado que vivió desde su abuelo que se quejaba de el falso papel de docente digno de un premio por su labor social, el periodismo parcial que declaraba sólo lo que convenía (otra cosa que también sigue pasando con nuestros periodistas actuales), la muerte de los revolucionarios como Carlos y su propio hijo Aquiles que luchaban contra un gobierno corrupto ¿será que la historia se repite ahora? De ahí que el mundo imaginario de Medina no parece tan extraño para los hondureños en estos días, la alusión infantil a las elecciones presidenciales y la invención de tinta, no son más que retazos de ataques a la “democracia nacional” que es totalmente puesta en duda en la obra.
Nos encontramos con un mundo ficticio que no es del todo desconocido a la realidad nacional de los 90´s y mucho menos a la nuestra es increíble como en un pequeño libro guarda tanta verdad sobre la Honduras y sus habitantes, hay una etapa donde Fausto regresa de El Salvador, Fausto no fracasa solo, sino su patria consigo donde la gente se ha acomodado y vive infeliz y regresa de nuevo a casa pero esto no será por mucho porque su espíritu dormido despierta no solo para rebelarse contra la muerte de su hija sino para vengar a David su amigo que le cuesta su propia vida pero sirve para ganar el poco respeto que le queda.
Como resultado de todo lo anterior nos encontramos frente a una gran obra hondureña que no sólo guarda los recuerdos de amores, secretos y debilidades de un hombre, Fausto encierra la visión del mundo de una Honduras llena de corrupción, invasión cultural extranjera en este caso la Yankee, una educación precaria, unos medios de comunicación sesgados por la política y ésta a su vez implementada por un sistema de justica completamente parcial, sectores sociales dañados por la falsedad, grupos religiosos predicadores de su propio bienestar y en total un caos de país donde probablemente se desea tener un pueblo sublevado que luche contra la oligarquía que siempre lo ha dominado.
Carlos J. Cruz
Bibliografía
Becura, Longino Evolución Histórica de Honduras. Editorial Baktun, Tegucigalpa, (1987).
Coordinación Programa de Formación Continua área de Ciencias Sociales, editorial desconocida Tegucigalpa: Sin autor definido. (Año desconocido).
Entrevista con Jorge Medina García realizada por Carlos Cruz, sábado, 01 de agosto de 2009.
Euraque, Darío La metamorfosis de una oligarquía y las elites de poder en los años 80´s. editorial desconocida. Tegucigalpa: (1980).
Medina García, Jorge. Cenizas en la memoria, Guaymuras. Tegucigalpa: 1994. (Fragua).
Muñoz, Lara, Luis Enrique Historia General de Honduras. Guaymuras Tegucigalpa. (2001).
Paz, Rubén Darío, Honduras, del Enclave Bananero a la Democracia Formal. Lecturas de Historia de Honduras siglo XX. Editorial desconocida.(año desconocido)
Este Centauro de los Géneros
EL CENTAURO DE LOS GÉNEROS
Lo híbrido que resulta el ensayo es lo importante desde el punto de vista formal. Por lo general forma y sustancia son disidentes en este género. En efecto, el ensayo es un centauro; tiene algo de lindo y retorcido al mismo tiempo, algo que lo vuelve “Poético” y por supuesto, algo que resulta más o menos una antítesis. Desde este punto de vista diríamos que el ensayo bien es filosofía y bien literatura… sin que ninguno de ellos sea más suntuoso que el otro. Poesía en su aspecto formal; y filosofía en su aspecto sustancial.
Ahora bien, por naturaleza el ensayo es un género discursivo. Si se tuviera que aquilatar la forma y la sustancia entraríamos en un problema aparente. ¿Qué tiene más valor en un ensayo, la forma o el contenido?... sin forma no hablaríamos de literatura, obviaríamos las leyes de la estética; y sin contenido, sería imposible concebir una disertación. En todo caso, si obviáramos la forma; el elemento reflexivo que es el contenido; no sufriría ningún cambio accidental, en el sentido aristotélico de la palabra; sin embargo, dejaría de ser un género literario propiamente dicho. El problema aquí es diferenciar entre ensayo como género literario y el ensayo como género discursivo. Ambos conceptos aunque relacionados entre sí constituyen dos cosas diferentes. Yo propongo tres elementos indispensables que constituyen el ensayo literario: poesía, discursión y argumento. Igualmente para el ensayo como género discursivo, la discursión y el argumento sin tomar en cuenta el aspecto lírico.
En Hispanoamérica, sin embargo, el ensayo, ha sido sometido a una serie de circunstancias subversivas. En los albores del siglo XX, este “Centauro de los géneros” en efecto, alcanzó una importancia significativa. Nombres como José Martí, Andrés Bello, Montalvo y José Vasconcelos, este último uno de los más importantes teóricos del positivismo en América, fueron pioneros en el “ensayo literario” a finales del siglo XIX… el siglo XX fue un poco más cruento para el ensayo. A menudo este género literario fue sometido a la tarea convencional del periodismo.
por Fernando Paredes
Lo híbrido que resulta el ensayo es lo importante desde el punto de vista formal. Por lo general forma y sustancia son disidentes en este género. En efecto, el ensayo es un centauro; tiene algo de lindo y retorcido al mismo tiempo, algo que lo vuelve “Poético” y por supuesto, algo que resulta más o menos una antítesis. Desde este punto de vista diríamos que el ensayo bien es filosofía y bien literatura… sin que ninguno de ellos sea más suntuoso que el otro. Poesía en su aspecto formal; y filosofía en su aspecto sustancial.
Ahora bien, por naturaleza el ensayo es un género discursivo. Si se tuviera que aquilatar la forma y la sustancia entraríamos en un problema aparente. ¿Qué tiene más valor en un ensayo, la forma o el contenido?... sin forma no hablaríamos de literatura, obviaríamos las leyes de la estética; y sin contenido, sería imposible concebir una disertación. En todo caso, si obviáramos la forma; el elemento reflexivo que es el contenido; no sufriría ningún cambio accidental, en el sentido aristotélico de la palabra; sin embargo, dejaría de ser un género literario propiamente dicho. El problema aquí es diferenciar entre ensayo como género literario y el ensayo como género discursivo. Ambos conceptos aunque relacionados entre sí constituyen dos cosas diferentes. Yo propongo tres elementos indispensables que constituyen el ensayo literario: poesía, discursión y argumento. Igualmente para el ensayo como género discursivo, la discursión y el argumento sin tomar en cuenta el aspecto lírico.
En Hispanoamérica, sin embargo, el ensayo, ha sido sometido a una serie de circunstancias subversivas. En los albores del siglo XX, este “Centauro de los géneros” en efecto, alcanzó una importancia significativa. Nombres como José Martí, Andrés Bello, Montalvo y José Vasconcelos, este último uno de los más importantes teóricos del positivismo en América, fueron pioneros en el “ensayo literario” a finales del siglo XIX… el siglo XX fue un poco más cruento para el ensayo. A menudo este género literario fue sometido a la tarea convencional del periodismo.
por Fernando Paredes
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